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Blog de Mariela Erak: "Liderazgo femenino a nivel corporativo: ¿El talento tiene género?"

  • En Costa Rica, se determinó que de 14 actividades laborales, en 11 las mujeres percibían un menor salario que los hombres.

San José, Costa Rica. Días atrás, con el voto favorable de 46 diputados, se aprobó el expediente Nº 20389, el cual establece la igualdad salarial entre mujeres y hombres en Costa Rica, así como la creación de una comisión encargada de velar por esta igualdad, tanto en el sector público como en el privado. Esto representa un gran avance en el intento por cerrar una de las tantas brechas de género a nivel país, y en reconocer que el talento existe y debe ser remunerado sin importar el género de un profesional; entendiendo talento, como la capacidad  para desempeñar cierta ocupación o actividad.

Se entiende por brecha de género, a la diferencia en las tasas de representación de mujeres y hombres, según el acceso a un determinado recurso, servicio, beneficio; o bien, una oportunidad. Dentro de las brechas de género más comunes a nivel profesional, se encuentra la diferencia en la remuneración anual promedio que reciben las mujeres en comparación con los hombres; seguida por la diferencia entre la cantidad de mujeres que ocupan puestos de liderazgo y de toma de decisiones.

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A partir de esta última brecha, surge el concepto de “techo de cristal”, el cual se utiliza para representar la barrera invisible que impide a las mujeres alcanzar las posiciones mejor pagadas, más poderosas y prestigiosas del ámbito laboral público y privado. Si bien muchas mujeres inician el proceso de llegar a los puestos más jerárquicos, muchas se rinden debido a que, usualmente, les toma más tiempo que a los hombres.

Según un informe mundial, publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el año 2012; las mujeres ocupaban solamente tres de cada diez puestos directivos, lo cual, ubicaba al país en una de las posiciones más bajas a nivel centroamericano. Siguiendo el caso específico de Costa Rica, según la Encuesta Nacional de Empresas del año 2017 y publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), se determinó que, de 14 actividades laborales, en 11 las mujeres percibían un menor salario que los hombres.

Dentro de un panorama mundial, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las mujeres ganan solamente setenta y siete centavos por cada dólar que ganan los hombres realizando las mismas funciones.

La existencia de la equidad de género, se puede traducir en innovación y en una toma de decisiones más asertiva.
— Mariela Erak

A pesar de lo anterior y luego de múltiples acciones de promoción e inclusión, tales como; el otorgamiento de un sello de igualdad de género, la implementación de un sistema de cuotas por género, para la conformación de la junta directiva de una empresa, y su debida rendición de cuentas en caso de que no se hayan alcanzado estas cuotas de diversidad y finalmente, la estrategia de fomento para la formación de mujeres en habilidades de liderazgo y comunicación, liderada por la OIT, ONU-MUJERES y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); la tasa de ocupación de las mujeres en cargos directivos en la región, ha venido en aumento.

Recientemente, un estudio realizado en Massachusetts Institute of Technology (MIT), demostró que los equipos donde existe la equidad de género, tienden a ser más productivos y creativos, lo cual, se puede traducir en una mayor innovación, satisfacción de los colaboradores y en una toma de decisiones más asertiva.

Así destacan las mujeres ante ciertas actividades empresariales

Debido a que la brecha aún existe, es importante destacar que, bajo esta misma perspectiva empresarial, son varios los beneficios que obtienen las organizaciones por potenciar y contar con líderes femeninas. En esta misma línea, un estudio de 3.000 gerentes, dirigido por el profesor Øyvind L. Martinsen, director de Liderazgo y Comportamiento Organizacional de BI Norwegian Business School, establece que las mujeres destacan ante los hombres en ciertas actividades empresariales, dentro de ellas;

  • A la hora de tomar la iniciativa y lograr resultados.

  • Por su alto nivel de empatía, tienden a ser más colaborativas y a manejar una comunicación clara debido a su capacidad de ser grandes oyentes.

  • Cuentan con una gran apertura y capacidad de apoyar a los demás, lo cual las convierte en excelentes mentoras.

  • Poseen una gestión bastante organizada y debido a su habilidad de soñar en grande, son excelentes fijando objetivos.

Potenciar el liderazgo femenino implica un cambio cultural y de mentalidad en las organizaciones, así como el cuestionamiento de los estereotipos de género. Esto se puede lograr si se habla en el mismo idioma que los altos ejecutivos, demostrándoles que la participación de la mujer en la gestión empresarial y en la toma de decisiones, puede mejorar los resultados y el rendimiento de las empresas.

Por otra parte, a nivel personal, las mujeres deben analizar cuáles hábitos pueden estar impidiéndoles dar el próximo paso en sus carreras profesionales, para así lograr sobrellevarlos.

Algunos hábitos positivos a implementar pueden ser; la autopromoción y visibilización de las funciones de cada una, dejando de lado esperar que los demás noten el trabajo por cuenta propia, también evitar el perfeccionismo y tener una visión clara de lo que se quiere a nivel de desarrollo profesional, así como visualizarlo.

Claro está que el progreso, en el cierre de las brechas de género a nivel profesional, es pausado; sin embargo, es importante destacar que no se trata de que un género sea más talentoso que el otro, sino de que ambos complementen sus aptitudes, actitudes y experiencias para resolver conflictos o tomar decisiones. El género solamente es un factor que delimita cómo se responde ante alguna situación en particular, por lo cual, ambos géneros son necesarios, efectivos y capaces; el talento no tiene género.

Escrito por Mariela Erak, PwC Advisory Learning and Development para Cercanos.

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