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Seis claves que pueden hacerte más inteligente

  • La mayoría de las cualidades que asociamos con personas inteligentes no nos vienen dadas de manera innata. Se pueden entrenar y mejorar.

San José, Costa Rica. El coeficiente intelectual es un estimador científico utilizado para medir la inteligencia de una persona. Pero a pesar de ser una medida estandarizada, algunos expertos afirman que el cerebro humano es demasiado complejo para poder medirlo con un único factor. Incluso hay investigaciones que apuntan que tener un coeficiente alto no te hace más inteligente.

Lo cierto es que si bien la genialidad es cosa de muy pocos, la inteligencia en rasgos generales no viene como tal dada, sino que se puede adquirir. Hacer deporte y dormir bien son dos formas sencillas con las que contribuir a mejorar el estado de nuestro cerebro.

Más allá de esto, la mayoría de las cualidades que asociamos con personas inteligentes no nos vienen dadas de manera innata. Se pueden entrenar y mejorar.

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Basándonos en las competencias señaladas por la web Super Scholar, a continuación te mostramos 6 habilidades que te ayudarán a ser más inteligente, junto a una serie de consejos y trucos para adquirirlas.

Memoria

Una habilidad que pensamos imprescindible de las personas inteligentes es su gran capacidad para recordar información y datos. Pero es frecuente que caigamos en el error de pensar que la memoria es una cualidad que se tiene o no se tiene, como los ojos verdes o la altura.

La realidad es que la memoria es un proceso cognitivo y como tal puede (y debe) ejercitarse para desarrollarlo. Como ha demostrado la investigación, el número de años de escolaridad y permanecer mentalmente activo en la edad adulta tiene efectos positivos sobre nuestro sistema cognitivo.

Es decir, que la gente inteligente tiene buena memoria, porque en general este tipo de personas se mantiene aprendiendo, leyendo y recibiendo conocimiento de manera continuada, con lo que su mente y con ello su memoria no dejan de ejercitarse y mejoran con el tiempo.

En este sentido, algunos trucos sencillos para mantener tu mente despierta con la edad que ofrecen desde Harvard incluyen desde jugar al ajedrez o hacer crucigramas hasta apuntarse a clases o hacer voluntariado para seguir aprendiendo.

Por otro lado, otro error frecuente es pensar que existe una única herramienta clave para conseguir tener buena memoria.

Pero como advierte Kenneth Higbee en su libro Your Memory: How It Works and How to Improve It (Tu memoria: Cómo funciona y cómo mejorarla) "no existe un único 'secreto' para una buena memoria", sino un conjunto de técnicas que puestas en marcha ayudarán a ejercitar la memoria y sobre todo a recordar con más facilidad.

Como explican desde la web Superscholar, "la memoria surge de forma natural una vez que entiendes lo que estás tratando de aprender y lo organizas de manera efectiva en tu mente".

Por lo que una manera efectiva de memorizar la información pasa por comprender esta en el mayor grado posible.

Pero no siempre se trata de recordar datos que pueden ser entendidos y analizados. Muchas veces pretendemos recordar largas listas o sencillamente el nombre de las personas. En este caso suele ayudar utilizar algún tipo de truco nemotécnico. Hay varias técnicas y solo se trata de dar con la que mejor nos funcione.

Una herramienta útil para recordar nombres pasa por asociar estos con imágenes visuales, según recomendaba el campeón mundial de memoria Kevin Horsley a Business Inisider.

"El mejor truco para darle sentido a un nombre es transformarlo en una imagen tonta. Por ejemplo, cuando escuches el nombre Horsley, puedes imaginarte a un caballo (horse) y a Bruce Lee", recomendaba. Y es que por lo general recordamos mejor cosas ilógicas, así como imágenes frente a sonidos.

Con esta técnica para recordar nombres, continuaba "lo que haces es meterlo en tu memoria de forma ilógica y luego puedes pensarlo de manera lógica".

Lectura

Leer es otro signo que se asocia con la inteligencia. Y es que la lista de personas brillantes que se declaran ávidos lectores es amplia. Warren Buffett invierte el 80% de su jornada en la lectura, Elon Musk aprendió a “construir cohetes” leyendo, Bill Gates lee 50 libros al año, y Mark Zuckerberg lee uno cada dos semanas.

Pero ser un gran lector también conlleva saber leer. Y es que lo realmente importante de realizar esta actividad es la capacidad de asimilar y comprender la información que estamos leyendo. No de acumular títulos leídos sin más.

Leer nos permitirá mejorar nuestro vocabulario, nuestra ortografía, además de ampliar nuestro conocimiento con cada lectura.

Si no contamos con una gran habilidad para la lectura, algunos sencillos trucos pueden ayudarnos a mejorar nuestra capacidad lectora.

Lo más recomendable pasa por escoger el libro adecuado. De nada sirve que queramos ampliar conocimientos leyendo la obra completa de Stephen Hawking si no tenemos noción alguna de física. Lo recomendable es adaptar las lecturas a nuestra capacidad y poco a poco ir avanzando en los tipos de libros que leemos.

Escoger un momento o lugar especial para llevar a cabo la lectura también ayudará a facilitar este proceso. Si lo que buscamos es memorizar y comprender lo recomendable es favorecer la tranquilidad, y buscar un momento y espacio en el que no seamos interrumpidos y podamos concentrarnos.

Un truco que puede ayudar a retener información es reflexionar sobre lo leído tras la lectura. Pensar en lo leído, ver lo que se recuerda o incluso hacer anotaciones sobre ello ayudarán a fijar la información.

Escritura

Escribir bien es sin duda una habilidad propia de personas inteligentes. Parece raro imaginar una mente brillante incapaz de expresarse de manera escrita. Es más, estas grandes mentes suelen ser autoras de numerosos escritos. Por supuesto no nos referimos a ser capaz de escribir una obra literaria ganadora del Nobel.

Pero ser capaz de escribir de manera clara y precisa será una herramienta vital cuando se trata de enfrentar presentaciones, investigaciones, elaborar proyectos o sencillamente redactar una carta de presentación a la hora de postular a un puesto de trabajo. El pensamiento crítico y las habilidades retóricas pueden ser fundamentales para nuestro crecimiento personal y profesional.

A la hora de mejorar nuestra redacción, algunos consejos sencillos pasan por revisar siempre los escritos, buscar la forma más breve y clara de contar algo y prestar mucha atención a la sintaxis (estructura de las frases) y precisión del vocabulario. Y por supuesto, tener presente en todo momento el objetivo y finalidad con la que está siendo escrito el texto.

Más allá de esto puedes probar con un curso destinado a mejorar tu escritura. La universidad internacional de la Rioja (UNIR) imparte la Masterclass Escritura eficaz para profesionales, pensada para enseñar a escribir bien a todos aquellos que deban enfrentarse de manera habitual con la redacción de informes, manuales, mails, ponencias o cualquier otro tipo de escrito de carácter profesional.

Hablar en público

Algo que caracteriza a la mayoría de personas inteligentes es su capacidad de exponer su conocimiento.

Para dar a conocer nuestras ideas, plantear nuestras opiniones o crear debate será imprescindible ser un buen orador. Pero lo cierto es que si todos soñamos con serlo, también muchas son las personas que enfrentan cierto temor a hablar en público.

Y es que no se trata solamente de aspirar a dar una charla TED. Muchos profesionales deben enfrentarse cada día a reuniones, presentaciones y eventos, que hacen que su capacidad de hablar en público se convierta en una habilidad esencial si quieren seguir progresando en su trayectoria profesional.

El peor enemigo de la oratoria es la ansiedad que hablar ante la gente puede provocar. Para evitar que los nervios nos jueguen una mala pasada, preparar y ensayar lo más posible el discurso resulta esencial, según aconseja el blog para profesionales de la Universidad de Harvard.

Otros trucos recomendado a la hora de hablar en público pasan por organizar la información de la mejor manera, hacer uso del humor en la medida de lo posible, buscar el feedback con el público y tener siempre presente la audiencia ante la que se va a hablar.

Si existe un momento clave que debes intentar bordar cuando hablas en público es el discurso final. Y es como como aconsejábamos con anterioridad en Business Insider, terminar de manera destacada (y mejor si es con algunas risas) favorecerá el recuerdo general que la audiencia tendrá del discurso.

Cálculo mental

Guste o no, cualquier persona que pretenda ser más inteligente debería tener cierta agilidad y facilidad con los números. Pero lo cierto es que a la hora de la verdad el cálculo y la aritmética son un plato que se atraganta con mucha frecuencia.

Quizá la mayoría de nosotros esté lejos de enfrentarse a complejos problemas matemáticos. Pero cierta agilidad mental en el cálculo de operaciones sencillas es una habilidad más fácil de adquirir.

Para lograr calcular mentalmente de manera más fluida, lo más obvio es empezar a realizar operaciones matemáticas de manera "manual".

Es decir, deja a un lado móviles y calculadoras y sencillamente ponte a sumar, restar, multiplicar y dividir de cabeza o con lápiz y papel —puede que más de uno se lleve las manos a la cabeza al comprobar el estado de oxidación en que se encuentran sus conocimientos sobre algunas de estas reglas.

Más allá de la soltura que conlleva la práctica, existen algunas técnicas que permiten calcular mentalmente de forma más rápida.

En medios como Medium y Gizmodo podrás encontrar algunos trucos con los que poder mejorar tus habilidades mentales.

Inteligencia emocional

Con el paso del tiempo otro tipo de inteligencia no tan ligado al coeficiente intelectual y el conocimiento se ha ido abriendo camino en la sociedad.

La conocida como inteligencia emocional está ligada con nuestro comportamiento social y la empatía hacia los otros. Nos permite gestionar de mejor forma las emociones propias y ajenas, e influye en la manera en la que nos comportamos y nos enfrentamos a los desafíos derivados de la vida en sociedad.

En este sentido, en el ámbito laboral estas habilidades sociales o blandas están acaparando cada vez más protagonismo frente a los conocimientos técnicos.

Y es que con la automatización reemplazando buena parte de nuestros conocimientos, no es de extrañar que habilidades como nuestra capacidad de trabajar en grupo, de liderazgo o de gestión se vean como lo único que no pueda sustituirse de las personas en los entornos laborales.

Con todo esto, cada vez más las personas inteligentes poco tienen que ver con el clásico nerd aislado del mundo y más con personas capaces de llevar su conocimiento al grupo social.

Algunas técnicas para mejorar nuestra inteligencia emocional pasan por analizar nuestras emociones y reacciones para lograr gestionarlas y controlarlas con éxito.

Para ello un truco es imaginar situaciones clave, de riesgo o negativas, como podría ser la pérdida del trabajo, y analizar cómo nos sentiríamos y de qué manera actuaríamos. El objetivo es aprender a no dejarse llevar por pensamientos negativos, el enfado o el estrés.

Por Business Insider

Bernal FonsecaComment